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Boletin especial: Lanzamiento de Informes Honduras y Bolivia
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Boletín GFLAC
Lanzamiento de los Informes de Financiamiento para Cambio Climático en Honduras y Bolivia
 
El GFLAC, la Asociación Nacional de Fomento a la Agricultura Ecológica (ANAFAE), la Asociación Coordinadora Indígena y Campesina de Agroforestería Comunitaria Centroamericana (ACICAFOC), la Alianza Hondureña ante el Cambio Climático, la Liga de Defensa del Medio Ambiente (LIDEMA) y la Fundación Jubileo nos complacemos en presentarles los Informes de Financiamiento para Cambio Climático de Honduras y Bolivia. 
Sobre los Informes de Financiamiento para Cambio Climático y sus objetivos
Los estudios que se presentan hoy forman parte de los esfuerzos que el Grupo de Financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe (GFLAC) está realizando en diversos países de la región, con el objetivo de elaborar diagnósticos sobre el estatus del financiamiento climático en América Latina y el Caribe. Lo anterior con base en una metodología integrada en el “Manual de análisis de financiamiento internacional y presupuesto público en materia de cambio climático”. Este Manual parte del entendimiento de las políticas y compromisos nacionales e internacionales que los países han adoptado como partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) y del análisis de los flujos de recursos monetarios que los países han recibido de financiamiento internacional (bilateral y multilateral), así como aquel que asignan vía los presupuestos públicos para poner en marcha medidas de mitigación y adaptación del cambio climático.

Este trabajo se fundamenta en la premisa de que es través de la asignación y ejecución efectiva de recursos financieros que se establecerán las condiciones para que los países transiten hacia un desarrollo bajo en emisiones y resiliente al clima, y contribuyan con la estabilización de las emisiones de gases de efecto invernadero, para evitar un aumento de la temperatura global en más de 2°C.

El GFLAC parte de que en todo proceso, la participación de diferentes actores de la sociedad es necesaria para asegurar la construcción de políticas climáticas acordes con las realidades y las necesidades nacionales; la asignación y ejecución de los recursos nacionales e internacionales dirigidos a dichas políticas; y el seguimiento y evaluación de la efectividad de los recursos para alcanzar las metas de mitigación y adaptación necesarias. Por ello, el GFLAC opera a través de puntos focales nacionales que a su vez buscan generar diálogos multiactor para fortalecer la participación y, con ello, los mecanismos de transparencia y acceso a la información sobre el financiamiento climático.

Con la finalidad de hacer un análisis comprehensivo de los recursos nacionales e internacionales dirigidos al cambio climático en América Latina, el GFLAC ha aplicado su metodología de análisis en diversos países de la región. En un primer momento se aplicó en Argentina, Chile, Ecuador y Perú durante 2014, gracias al apoyo de Zennstrom Philantropies. Esfuerzo que fue complementado en 2015 en Bolivia, Guatemala, Honduras y Nicaragua, con el apoyo de IBIS.

El objetivo de estos estudios es analizar el estatus del financiamiento climático para identificar brechas de inversión, oportunidades de re-direccionamiento e incluso oportunidades de apalancamiento pero, sobre todo, tienen como objetivo contar con elementos para mejorar la toma de decisiones para atención del problema a nivel nacional.

Como parte de la segunda etapa de trabajo desarrollada en 2015, los presentes estudios recogen los hallazgos del análisis del financiamiento internacional y el presupuesto público dirigidos a cambio climático en Honduras y Bolivia.  Los análisis arrojan información interesante en cuanto a las políticas de cambio climático y los recursos que se dirigen a alcanzar los objetivos en la materia plasmados en ellas, los cuales en ambos países son aún muy incipientes y no parecen estar respondiendo a las necesidades nacionales.


 
El CASO DE HONDURAS
Principales hallazgos
Honduras es parte de la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) desde 1992 y en 1999 firma el Protocolo de Kyoto. Desde entonces, el país ha ido desarrollando un marco propio de políticas para atender este tema, como la creación de la Oficina de Implementación Conjunta de Honduras (OICH) en 1997 y la elaboración de la Estrategia Nacional de Cambio Climático en 2010. En cuanto al marco legal, desde 2014 se encuentra en vigor la Ley de Cambio Climático que, entre sus principales objetivos, busca reducir las vulnerabilidades ambientales y mejorar la capacidad de adaptación. Dicha Ley, en materia de financiamiento, crea la Unidad de Gestión Económica y Financiera para el Cambio Climático; sin embargo, esta Unidad fue cerrada sin poder precisar las razones. En términos generales, el marco de política y normativo establece que, aunque el país también cuente con metas de mitigación, la adaptación es el componente de mayor peso, dado los efectos que el calentamiento global implica para sus territorios, poblaciones y ambiente. No obstante, esto no se refleja en los planes de acción y en la asignación presupuestaria.

En lo referente al financiamiento internacional, el estudio refleja la existencia de 19 proyectos que destinaron un total de 227.1 millones de USD a cambio climático en el periodo 2010-2015. Los dos sectores a los que se destinaron dichos recursos fueron agricultura, con 133.7 millones de USD, es decir, 58.9%, y energía con 93.4 millones, que supusieron 41.1% del total. Mientras que para el tercer sector analizado por las organizaciones, el de agua, no fue posible identificar proyectos con fondos asignados a este fin. En cuanto a los fines de los proyectos, la mayor parte de los recursos van dirigidos a mitigación que contabiliza 39.6% del total, con 90.6 millones de USD, mientras que adaptación recibió 27.5%, con 64.4 millones. Finalmente, 74.1 millones fueron a acciones con potencial tanto de adaptación como de mitigación, que significan 32.6% del total. Esta distribución se debe a que, en el caso de Honduras, los recursos dirigidos a mitigación no sólo proceden del sector energético, si no que una buena parte de los mismos se concentra en el sector agrícola.

La mayor parte de los 227.1 millones de USD procedió de fuentes no reembolsables, las cuales representan 65.2% del total, al sumar 148.2 millones de UDS. Por su parte, los fondos reembolsables ascendieron a 79 millones, es decir, 34.8%. En cuanto a las instituciones financiadoras, destacan USAID con 125 millones de USD (55%), el Exim Bank de Corea con 44.7 millones (20%) y el Banco Mundial con 34 millones (15%).

Por su parte, el análisis nacional arroja una importante limitación en cuanto a los recursos que se destinan a cambio climático, que en 2014 representaron 1.89% del presupuesto público, porcentaje que se sitúo en 2.15% en 2015. En términos numéricos, el presupuesto para cambio climático ascendió a 173.7 millones de USD en 2014 y 183.9 millones en 2015, de un presupuesto total de 9,187.3 y 8,558.8 millones de USD, respectivamente. En cuanto a los sectores analizados, al igual que en el caso del financiamiento internacional, no se pudieron detectar recursos dirigidos a agua. En ambos años, el sector energía es el que más recursos recibió para cambio climático, el cual contabilizó 172.7 millones de USD del total (99%) en 2014 y 171.4 millones (93%) en 2015. Por su parte, el sector agricultura contó con 1.4 millones (1%) en 2014, cifra que aumentó considerablemente en 2015, cuando recibió 12.6 millones (7%). Por tipo de actividad, las más beneficiadas fueron las acciones de mitigación con 172.2 millones de USD (99% del total) en 2014 y 171.9 millones (94%) en 2015. Mientras que a adaptación se asignaron 320 mil USD (0.3%) en 2014 y 8.15 millones (4%) en 2015.

El análisis realizado tanto a nivel internacional como nacional enfrentó una serie de obstáculos que suponen que los resultados del estudio deban ser tomados con cautela, dado que en ocasiones los recursos han podido ser sobreestimados o subestimados. De esta manera, en ambos casos, la información que está publicada en las páginas de los organismos de financiamiento y de las instituciones públicas de Honduras se encuentra en un alto nivel de agregación, lo que dificulta la aplicación de la metodología del GFLAC. Además, a este hecho se suma que no existe una etiqueta o categoría que informe sobre qué recursos, dentro de los proyectos, son dirigidos específicamente a cambio climático. Ante estas deficiencias, las y los investigadores llevaron a cabo una serie de entrevistas con actores clave, las cuales también reflejaron que existe aún un desconocimiento al interior de las mismas instituciones sobre los recursos para este fin, y la falta de metodologías para contabilizarles de manera homogénea y sistemática. Todo ello limita el acceso a la información por parte de la sociedad, elemento fundamental para la construcción participativa de las políticas y el financiamiento para cambio climático en el país.
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El CASO DE BOLIVIA
Principales hallazgos
En cuanto al financiamiento internacional, se observa que los recursos financieros están siendo dirigidos a otros fines, sin ir enfocados específicamente a cambio climático. Del universo de 104 proyectos por 1.800 millones de USD, 82 cumplieron los criterios establecidos para ser analizados en el periodo 2010-2014, por un total de 318,2 millones de USD. De los mismos, sólo 12 hacen alusión a cambio climático, es decir, 15%. Sin embargo, utilizando la metodología del GFLAC se pudo constatar que, de esos proyectos, 51, con un total de 260,9 millones de USD, tiene potencial de adaptación y 9, que totalizan 5,7 millones de USD, de mitigación, siendo los sectores más beneficiados agua y desastres. En cuanto al organismo de financiamiento, en términos de recursos económicos, el Banco Mundial es quién más aporta con 28%, seguido de la Cooperación Alemana (GIZ) con 25%, la Delegación Europea con 21% y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación con 10%. La donación fue la forma de financiamiento más utilizada, en 61 proyectos, mientras que el préstamo aplicó a 13 proyectos.

El análisis del presupuesto público, por su parte, muestra que los recursos destinados a cambio climático son ínfimos con respecto al gasto público del país. En el caso de 2014, sólo representó 0.9% del presupuesto general del Estado, con un total de 252 millones de USD. En 2015 este porcentaje disminuyó a 0.8%, con 258 millones de USD. El sector más beneficiado por esta asignación fue el de transportes, que en 2014 se llevó 91.9% del presupuesto para cambio climático y 75.3% en 2015. Muy de lejos le sigue agricultura, con 2.1% en 2014, ascendiendo hasta 18.8% el siguiente año y bosques con 2.7% y 2.9%, respectivamente. Esta distribución sectorial explica que la mayor parte del presupuesto esté siendo dirigida a mitigación, que recibió 93% del total en 2014 y 78% en 2015. Mientras que adaptación sólo contó con 1% del total de recursos de ambos años. Resulta llamativo que, mientras el país está recibiendo recursos internacionales direccionados principalmente a adaptación, su presupuesto público priorice las acciones de mitigación.

La realización de ambos niveles de análisis se enfrentó a obstáculos de acceso a la información para ser llevada a cabo. Uno de los principales es la falta de una etiqueta u otra forma de poder identificar más rápidamente y de manera más certera qué fondos y recursos son dirigidos a cambio climático. A esto se suma el nivel de agregación y la falta de información sobre los proyectos, que dificulta el análisis de los mismos y la aplicación de la metodología del GFLAC, y lleva a la necesidad de realizar una serie de asunciones y, consecuentemente, a la posibilidad de sobre o subestimar los recursos para cambio climático. En el caso del financiamiento internacional, falta una instancia gubernamental que centralice y de seguimiento a este proceso, y permita contar con información sistematizada sobre el mismo, pues ahora la búsqueda hay que realizarla en cada agencia de financiamiento. En lo nacional, se hace urgente contar con una clasificación presupuestaria o una metodología que permita contabilizar el presupuesto para atender el calentamiento global.
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INVITACIÓN
Para conocer más sobre estos estudios, sus resultados y los retos a futuro en voz de sus autoras y autores, no se pierdan el Seminario en Línea "Financiamiento para cambio climático en Honduras y Bolivia: avances y perspectivas".
Fecha:
martes 24 de mayo
Horario:
9:00-10:30 am (Tegucigalpa)
11:00 am-12:30 pm (La Paz)
10:00-11:30 am (Ciudad de México)
Programa
 
Introducción
Aroa de la Fuente López - GFLAC

Financiamiento climático en Honduras
Claudia Pineda – Alianza Hondureña ante el Cambio Climático
Lily Mejía – ACICAFOC
Leonardo Matute – ANAFAE

Financiamiento climático en Bolivia 
Freddy Tejada – LIDEMA
René Martínez – Fundación Jubileo

Preguntas y respuestas

Conclusiones y cierre

Sandra Guzmán - GFLAC
Accede al seminario en línea aquí